domingo, 11 de septiembre de 2011

Industria Comprometida Con El Medio Ambiente En Colombia

Empresas del país han contribuido en mejoramiento de la sociedad, en últimos 30 años, señala el CCRE
"Así lo piensan los colombianos porque, a su juicio, generan empleo, promueven la educación, apoyan a las poblaciones vulnerables, protegen el medio ambiente y promueven el bienestar de la comunidad", explica Javier Torres, directivo del Centro Colombiano de Responsabilidad Empresarial, que llevó a cabo el sondeo. Por eso, con ese tema en mente, en los próximos días, las 10 reuniones sectoriales de la Andi, en todo el país, comenzarán a trabajar en la articulación de esfuerzos para generar alianzas que mejoren muchos aspectos en Colombia. "La idea es crear la primer mesa nacional de sostenibilidad, que sea un trabajo de la sociedad para toda Colombia en aspectos vitales del desarrollo", explicó John Karakatsians, quien trabaja el tema de RSE en la Andi. En ese mismo sentido trabaja el BID, que el 4 y 5 de diciembre, en Cartagena, realizará el Sexto Congreso de Responsabilidad Social Empresarial. "La entidad trabaja en un plan que se llama Negocios Inclusivos, que pretende crear una red en la cual se pueda hacer la primera macrorrueda de negocios con este tema", indicó Christine Ternet, del BID. Pero estas no son las únicas entidades que laboran en ese tema, Tecnovo es una empresa que recibe desde el exterior ayuda para capacitar a desmovilizados de los paramilitares, la guerrilla y personas desplazadas, en un plan que se ha vuelto piloto para la reinserción laboral. SABMiller también apoya iniciativas, cuyo único requisito es que sean para población desplazada. Estos son apenas unos ejemplos de una de las áreas más sensibles de la población colombiana, sin olvidar que el tema de la niñez y del medio ambiente están en la agenda como dos grandes planes que deben seguir generando parte de las empresas más inclusión en todos los sentidos. Eso, y que cada vez más empresas busquen asesoría y que otras creen sus propios proyectos son una muestra de que la bola de nieve de los años 60 ya nadie la detiene. La RSE llegó para quedarse para siempre. Hacia dónde apunta la RSE Las agendas empresariales y los departamentos de gestión social o de comunicaciones analizan, en primer lugar, su objeto comercial o el servicio que prestan, para decidir si a partir de ello, pueden generar programas o planes sociales que les sirvan como 'caballito de Batalla' de su función de responsabilidad con la comunidad. Igualmente, de ese análisis se desprenden otras consideraciones que pueden enfocar acciones hacia ámbitos de índole educativa, de fomento y prevención en salud, nutrición, buenas prácticas, medio ambiente, cultura, recreación, empresa y crecimiento profesional y tecnológico. Así las cosas, podríamos contemplar una serie de categorías en materia de Responsabilidad Social Empresarial, las cuales responden a lineamientos claros en tres vertientes primordiales: la humana, de formación y desarrollo y la de conservación del medio ambiente. En la primera podríamos hablar de las áreas de educación, tecnología y promoción social y en salud. En la segunda se encuentran los programas dirigidos al crecimiento empresarial, industrial y a la creación de recursos a partir de apoyo económico para generar nuevas empresas. Y en el tema de medio ambiente, se ubican todos los programas al interior y exterior de las empresas que promulgan por procesos limpios, el cuidado de los recursos naturales y el hábitat que rodea a sus respectivas comunidades de impacto. Es tan importante este tema, que las empresas destinan altos rubros de sus ganancias para implementar, adelantar y hacer seguimiento a los programas que ponen al servicio de la sociedad y a los cuales, hacen un estricto registro cualitativo y cuantitativo. Colombia tiene una guía para ejercer la RS Este año y para las empresas que ven en sus programas de responsabilidad social una ventaja competitiva, el Icontec ha ratificado la Guía Técnica Colombiana (GTC180) de Responsabilidad Social. El documento proporciona los lineamientos que deben seguir ordenadamente, las empresas que quieren enfocar una gestión socialmente responsable. Para la creación de este manual de prácticas y teorías se unieron la experiencia y el conocimiento de un gran número de personas versadas en el tema, pertenecientes a 50 organizaciones de todos los sectores, además de algunos entes académicos. En estas reuniones se tuvieron en cuenta directrices de algunos documentos del mismo tipo, que son aplicables en distintos países y que sirven como pautas universales de RSE, entre ellas, el SA 8000 (Social Accountability), la norma brasileña ABNT NBR 16001 (Responsabilidad Social- Sistema de Gestión de Requisitos) y la guía francesa SD 21000 (Sustainable Development - Corporate Social Responsibility). Para la ratificación de la GTC de Responsabilidad Social se requirió un periodo de consulta pública y cinco años de seguimiento y verificación aplicada, para que en Colombia, este documento, se establezca como la base de la labor social de las empresas en el país que van en búsqueda de una mayor eficacia y eficiencia a la hora de desarrollar todos sus procesos. Por último, es importante resaltar que esta guía puede ser aplicada a cualquier tipo de organización.

Publicación
portafolio.com.co

Sección
Otros

Fecha de publicación
29 de agosto de 2008
http://www.portafolio.co/archivo/documento/CMS-4481749

Industria Grafica

Mañana 50 empresas de la industria gráfica firmarán el Acuerdo de Gestión Ambiental (AGA), promovido por la Secretaría Distrital de Ambiente, en un acto protocolario que se realizará a las 9:00 a.m. en las instalaciones de la Cooperativa de Impresores de Bogotá.
El objetivo de este acuerdo es que esta industria trabaje en la mitigación de los impactos ambientales negativos a través del mejoramiento de sus procesos productivos.
En Bogotá existen 350 empresas dedicadas al arte de la impresión gráfica que implementan en sus procesos de producción materias primas que tienen un menor grado de contaminantes, tales como, disolventes, estopas, tintas, aceites, entre otras.
Los impactos de estos productos son altamente negativos y se propagan a través de vertimientos, emisiones atmosféricas y residuos peligrosos.
Actualmente hay 42 empresas gráficas comprometidas con el medio ambiente de la capital. Con las 50 industrias que mañana firmarán el acuerdo de producción limpia serán 92.
"Este acuerdo es una herramienta de gestión que busca promover la cooperación entre los sectores público y privado y desarrollar estrategias conjuntas que promuevan la responsabilidad ambiental de la industria gráfica", manifestó Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario de Ambiente.
Entre las empresas que a partir de este martes estarán comprometidas a implementar en su producción procesos amigables con en ambiente, se encuentran: Epson Colombia, Colombiana Kimberly Colpapel y Colombia Sperling.
El 80 por ciento de estas industrias son mipymes que lograron resultados significativos en el tema ambiental. Uno de los logros importantes fue que al relleno de Doña Juana dejaron de llegar 14 toneladas de residuos peligrosos. Por su responsabilidad con el ambiente estas mipymes firmarán el acuerdo.
Este acuerdo de responsabilidad ambiental ha sido posible gracias a entidades como la Secretaría de Ambiente; el Centro de Desarrollo Tecnológico para la competitividad de la Industria Gráfica, CIGRAF; la Federación de Cooperativas de Impresores y Papeleros de Colombia; la Asociación Colombiana de la Industria de la Comunicación Gráfica y la Cooperativa de Impresores de Bogotá.

fuente: bogotapositiva.gov.co



Industria Del Turismo


A finales de los 90's, Colombia creó su carta de navegación en políticas ambientales entre las cuales se encuentra el manejo a los Mercados Verdes. Desde entonces, cada uno de los sectores de la economía se compromete, no sólo con el medio ambiente sino también con los turistas y colombianos, a mantener viva y robusta la biodiversidad.
Una de las muestras más claras de ello es la creación del Sello Ambiental Colombiano (SAC), creado por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT) y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MCIT), para estimular la oferta de servicios ecológicos.
A pesar de que la obtención de este certificado es voluntaria, veinte hoteles colombianos se preparan y modifican sus procesos para obtenerlo, de manera tal que cada día, Colombia está más preparada para incursionar en este mercado de servicios turísticos. El primero de ellos es el Puerta del Sol, hotel cinco estrellas en Barranquilla.
Con el SAC, los hoteles garantizan que:
Con el SAC. el Sello Ambiental Colombiano, las organizaciones garantizan el cuidado a la naturaleza.
  • Se hace un uso eficiente y racional del agua y la energía.
  • Hay un manejo responsable de productos químicos.
  • Se manejan de manera apropiada los residuos sólidos, es decir, se reciclan y separan los desechos orgánicos de los no orgánicos.
  • No se usan o se disminuye significativamente el uso de materias primas nocivas para el medio ambiente.
  • Tanto su personal como sus visitantes adquieren, directa o indirectamente, educación ambiental.
  • Implementan empaques reciclables, reutilizables o biodegradable y en cantidades mínimas.

Razones por las cuales Colombia es un país verde

Haga click sobre la imagen para ampliarla Entre julio y octubre, las ballenas jorobadas descansan en las costas del Pacífico Colombiano.Entre julio y octubre, las ballenas jorobadas descansan en las costas del Pacífico Colombiano.
Colombia figura entre los 10 países mejor posicionados en el Índice de Desempeño Ambiental, EPI (Enviromental Performance Index), analizado en 2008. Este indicador provee datos basados en hechos y una aproximación empírica hacia las políticas de sostenibilidad global y de protección ambiental que reduzca el impacto para la salud humana y promueva la vitalidad de los ecosistemas de cada país de la muestra.
El país posee 54 áreas protegidas que, en total, ocupan aproximadamente 12'579.810 hectáreas, es decir, alrededor del 10% del territorio colombiano. Entre esas áreas se diferencian los Parques Naturales, los Santuarios de Fauna y Flora, las Reservas Naturales, las Vías Parque y las Áreas Naturales Únicas.
  • Hay al menos 10 reservas regionales, 20 municipales y más de 160 de carácter privado.
  • Puede practicarse el ecoturismo en 24 de los 54 Parques Naturales Nacionales.
  • Hay un 1 hotel con certificado SAC y 20 más que están en proceso de adquirirlo.
  • Es hogar de 13 tipos de ecosistemas distribuidos por todo el país. Esto se debe a su exótica topografía en la cual se encuentran ríos y mares, tierras desde muy bajas, cálidas y desérticas hasta altas, gélidas y nevadas.
  • Tiene dos océanos, el Pacífico y el Atlántico, llenos de corales y especies marítimas endémicas y migratorias, como las tortugas marinas y las ballenas yubarta que vienen entre julio y octubre a visitar las costas colombianas.
  • Posee una de las redes hidrográficas más complejas y ricas del mundo, es decir, gran variedad de ríos, embalses naturales y artificiales, lagunas, quebradas y cascadas que nutren a todo el país y son hogar de cientos de especies animales y vegetales.
  • En el mundo, Colombia ocupa el tercer lugar en especies vivas y el segundo en especies de aves.
  • Posee entre 40 y 45 mil especies de flora.
  • Está dotada con 53 millones de hectáreas de bosques naturales, 22 millones de sabanas, zonas áridas, humedales, picos de nieves y un millón de aguas continentales.
fuente: http://www.colombia.travel/es/turista-internacional/actividad/turismo-verde/ipor-que-colombia-es-un-pais-verde
Impacto Ambiental, Contaminación Por Parte De Las Industrias Colombianas
 
  1. Industria Minera Colombiana
La explotación minera es una práctica industrial en la cual se extraen del subsuelo los recursos minerales no renovables; buscando con ello un beneficio económico. Esta actividad es muy riesgosa para las personas que realizan el trabajo dentro de las minas. En nuestro país esta práctica está reglamentada, pero, en algunos casos es realizada de manera clandestina; incumpliendo, con muchas reglas de seguridad para el empleado y afectando también el medio ambiente. En Colombia o cualquier parte del mundo son practicadas dos tipos de minería, una a cielo abierto y otra subterránea o de socavón.
La minería a cielo abierto es una práctica que consiste en remover toda la capa vegetal de la superficie terrestre, esto con el fin de excavar y extraer el mineral presente en la zona; en esta labor se utilizan en su gran mayoría maquinaria pesada, explosivos de gran poder como el anfo y químicos altamente tóxicos como el cianuro, que generan un daño ecológico muy grave. Hablando en términos económicos, esta práctica solo es rentable siempre y cuando el yacimiento sea de gran magnitud, pero aun así con todas las ganancias que genera, el impacto ambiental que conlleva es irreparable.
Un claro ejemplo de la amenaza ecológica que la minería a cielo abierto representa, es el proyecto Angostura que se pretende desarrollar por parte de la multinacional canadiense “Greystar”; en los municipios de California y Vetas (Santander), los cuales están situados sobre el páramo de Santurbán, considerado una reserva ecológica muy importante. La relevancia de este páramo radica en la gran diversidad de fauna y flora que en el existe, además de una importante fuente de reserva hídrica; dicha reserva alimenta los caudales de los ríos Lebrija y Suratá en Santander y Zulia y Pamplonita en Norte de Santander.
Además del páramo de Santurbán también se ha considerado la realización de un proyecto minero a cielo abierto en la reserva ambiental de Sisavita en el municipio de Cucutilla en Norte de Santander, en la que también está involucrada la multinacional “Greystar”. En esta reserva está localizado el nacimiento del río Zulia. En estas reservas se extraería oro y plata; esto sin considerar los posibles daños que se pueden causar y la gran pérdida de afloramientos hídricos, los cuales abastecen del líquido vital a los habitantes de las áreas metropolitanas de Cúcuta y Bucaramanga así como las poblaciones aledañas a estos causes.
Como asegura el diputado Santandereano Roberto Schmalbach, “se está violentando la normatividad ambiental que prohíbe la actividad económica por encima de los 3000 m.s.n.m. (metros sobre el nivel del mar)., además del evidente daño ecológico, hídrico, social y económico que tendrá el proyecto Angostura, llegando a tener puntos de explotación minera por encima de los 3450 m.s.n.m.”. Es decir, se pretende violar las leyes ambientales colombianas, además de ignorar el gran impacto ambiental, que acarrea el desarrollo de esta actividad. Lo preocupante del caso es que cuentan con los permisos correspondientes de Ingeominas, entidad gubernamental.
Para las entidades gubernamentales de orden nacional así como las multinacionales extranjeras, es más importante un gramo de oro o plata, que un litro de agua. Pero, lo más lamentable es saber que en la actualidad se promueven campañas para la protección y conservación del recurso hídrico, a la vez que se otorgan permisos para la ejecución de proyectos que atentan contra el mismo. No obstante, nuestra función es defender el medio ambiente, y no permitir que gobernantes de turno jueguen con los recursos vitales que heredaran nuestros hijos.
“Colombia País Minero 2019” es el eslogan con que el Gobierno nacional y las multinacionales de explotación minera, quieren seducir al país y llevarlo hacia este modelo de desarrollo económico, que si se termina de consolidar, será quizás una de las aventuras más arriesgadas y costosas que haya vivido Colombia. El país posee algunas regiones en donde su configuración geológica permite la existencia de yacimientos ricos en minerales como oro, carbón, petróleo, níquel y ferroníquel, entre los más importantes, los cuales son atractivos para las multinacionales mineras. Este proceso está propiciando importantes expectativas para la generación de capital y desarrollo de inversión extranjera en el país.
En varios casos ha sido claro que la actividad minera trae beneficios económicos. Sin embargo, muchas veces no son tan claros estos beneficios en el largo plazo, si es compensado el impacto ambiental que dejan las actividades mineras, ni cuál es el destino de los recursos económicos obtenidos por estas actividades. No hay que ir tan lejos. Respecto a los costos ambientales el debate surge porque estos costos no sólo involucran los aspectos económicos que exige el proyecto para su realización (adecuación de obras) que son los que se han tenido en cuenta hasta ahora en el cálculo de los costos del proyecto minero, sino que también involucran los impactos del proyecto a los habitantes de la región en el largo plazo, es decir, la relación salud y ambiente de los cuales poco se ha hablado. De otro lado, un reciente estudio revela también que los municipios donde se practica la actividad extractiva generalmente son aquellos que tienen un índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) muy alto.
Ante este panorama incierto y si no se toman las suficientes medidas, la consolidación de un proyecto minero nacional a gran escala y sus prácticas asociadas, manifestadas en diversas regiones del país, resultará en una serie de inequidades sociales y ecológicas, sin contar además, que los recursos mineros son finitos y no renovables.
Al principio la política minera existía sólo para favorecer los intereses de los terratenientes locales, luego, con la apertura económica, la actividad minera que hasta entonces se realizaba en el país se volvió ineficiente: minería de subsistencia, pequeña minería y mediana minería. Desafortunadamente, hoy en Colombia la legislación minera es muy laxa; casi que permite a cualquiera explotar recursos naturales donde quiera sin mayores requisitos, de manera indiscriminada y a gran escala; por ejemplo, la vigencia de las licencias ambientales dura todo el período de la concesión, sin derecho a modificación por parte de la autoridad ambiental y el Estado no tiene la obligación (puede hacerlo pero no está obligado) de revocarla si hay repetidas violaciones ambientales, dando así potestad para que la empresa genere daños ambientales sin reparación.
(…) el Artículo 203 no permite la posibilidad de que la autoridad ambiental niegue un pedido de uso de recursos naturales ocasional o transitoriamente en zona de exploración, y ni siquiera ordena a la misma autoridad un estudio de esa solicitud para que en cada caso imponga condiciones para la protección ambiental que se requiera. Simplemente exige otorgar la autorización (…) el artículo 213 hace prevalecer aspectos formales de los Estudios de Impacto Ambiental por encima del derecho sustancial a un medio ambiente sano y la obligación del Estado de protegerlo aún en caso de falta de certeza científica de los efectos dañinos de la actividad minera sobre los ecosistemas.
(Censat Agua Viva, 2010, p. 38).






2.   Industria Bananera
 


Control Con Las Fumigaciones Aéreas

En la Actividad Agrícola Bananera a gran escala, uno de los principales problemas de contaminación lo representan las fumigaciones aéreas y las labores que se dan en los aeropuertos.
Desechos
Al parecer poco saben los habitantes de su contexto, que la industria del banano, tal y como está siendo manejada, produce desechos, entre ellos toneladas de plástico, que tardan entre 1.000 y 3.000 años para descomponerse, contaminando así el medio ambiente con secuelas casi irreparables en decenas de generaciones humanas.
Entonces es fundamental desde ésta perspectiva, realizar una propuesta, tendiente en primera instancia, que genere conciencia en los habitantes con relación al gran retroceso que implica el impacto, que a mediano y largo plazo, se está produciendo en la industria del banano. En esta medida son más las pérdidas que las ganancias que se están generando para la región. En segunda instancia promover acciones para que se ocupen menos hectáreas con éste tipo de cultivo, disminuyendo de esta forma las consecuencias ambientales negativas. Finalmente, incentivar la reutilización de los desechos no orgánicos producidos por la industria del banano como una fuente para generar ingresos y ayudar al control de residuos contaminantes en aras de proteger el Medio Ambiente y por ende el desarrollo de la región, promoviendo la siembra de otros cultivos autóctonos como una forma de mantener el equilibrio en el ambiente y concebir nuevos recursos para abrir nuevos mercados.
Visto desde este punto de vista, esto sería un proyecto de gran impacto e importancia en esta región, porque se estarían creando nuevas fuentes de adquirir ingresos, además de la conservación de los recursos naturales que no sólo son un bien de la región sino de la humanidad.
 
fuente:
http://industriabananera.blogspot.com/






domingo, 4 de septiembre de 2011

El consumismo hoy domina la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la religión, a la familia y a la política. El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental.

El desarrollo económico y político actual se caracteriza, según el último informe del Worldwatch, mas que por la victoria del capitalismo sobre el comunismo, por el consumismo. El consumismo hoy domina la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la religión, a la familia y a la política. El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental.
 
 
El cambio tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos. El consumo y el crecimiento económico sin fin es el paradigma de la nueva religión, donde el aumento del consumo es una forma de vida necesaria para mantener la actividad económica y el empleo.
El consumo de bienes y servicios, por supuesto, es imprescindible para satisfacer las necesidades humanas, pero cuando se supera cierto umbral, que se sitúa en torno a los 7.000 euros anuales por persona, se transforma en consumismo.
1.700 millones de consumidores, 2.800 millones de pobres  En el mundo la sociedad de consumo la integran 1.728 millones de personas, el 28% de la población mundial: 242 millones viven en Estados Unidos (el 84% de su población), 349 millones en Europa Occidental (el 89% de la población), 120 millones en Japón (95%), 240 millones en China (apenas el 19% de su población), 122 millones en India (12%), 61 millones en Rusia (43%), 58 millones en Brasil (33%) y sólo 34 millones en el África subsahariana (el 5% de la población). En total en los países industrializados viven 816 millones de consumidores (el 80% de la población) y 912 millones en los países en desarrollo (sólo el 17% de la población del Tercer mundo).
Mientras los 1.700 millones de consumidores gastan diariamente más de 20 euros, hay 2.800 millones de personas que tienen que vivir con menos de 2 euros diarios (lo mínimo para satisfacer las necesidades más básicas) y 1.200 millones de personas viven con menos de 1 euro diario en la extrema pobreza. Mientras el estadounidense medio consume cada año 331 kilos de papel, en India usan 4 kilos y en gran parte de África menos de 1 kilo. El 15% de la población de los países industrializados consume el 61% del aluminio, el 60% del plomo, el 59% del cobre y el 49% del acero. Cifras similares podrían repetirse para todo tipo de bienes y servicios.
Consumismo y pobreza conviven en un mundo desigual, en el que no hay voluntad política para frenar el consumismo de unos y elevar el nivel de vida de quienes más lo necesitan. La clase de los consumidores comparte un modo de vida y una cultura cada vez más uniforme, donde los grandes supermercados y centros comerciales son las nuevas catedrales de la modernidad.
Si los hábitos de consumo de los 1.700 millones de consumidores se extendiesen a toda la población mundial (6.300 millones de personas), la situación sería completamente insostenible, a causa del consumo de agua, energía, madera, minerales, suelo y otros recursos, y la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la deforestación y el cambio climático.
Entre 1950 y 2002 el consumo de agua se ha triplicado, el de combustibles fósiles se ha quintuplicado, el de carne creció un 550%, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado un 400%, el PIB mundial aumentó un 716%, el comercio mundial creció un 1.568%, el gasto mundial en publicidad creció un 965%, el número de turistas que salieron de sus fronteras creció un 2.860%, el número de automóviles pasó de 53 millones en 1950 a 565 millones en 2002 y el consumo de papel creció un 423% entre 1961 y 2002. Las importantes ganancias en eficiencia se ven rápidamente absorbidas por el aumento del consumo. Las viviendas son cada vez mayores y los automóviles cada vez más potentes.
Pero la solución no puede ser un nuevo apartheid, que limite el consumo a esa minoría del 28% de la población mundial. La población crece, pero cada vez menos, y probablemente se estabilizará en las próximas décadas en unos 9.000 millones, como ya ha sucedido en la mayoría de los países industrializados. Pero el consumo sigue creciendo, y las necesidades, como demuestra cualquier manual de economía, son infinitas.
¿Cuánto consumo es suficiente? El consumo, a partir de cierto umbral (13.000 euros anuales por persona, según las encuestas), no da la felicidad. El consumidor trabaja demasiadas horas para pagar el consumo compulsivo, y el poco ocio lo pasa en el automóvil (el estadounidense emplea 72 minutos detrás del volante) o delante del televisor (más 240 minutos diarios de promedio en las sociedades actuales). Cada vez se ve más atrapado en una espiral de consumo, endeudamiento para consumir y trabajar para pagar un endeudamiento mayor. El consumo se hace a costa de hipotecar el futuro, como en el auge del ladrillo en la España actual.
Hoy es necesario un nuevo paradigma basado en la sostenibilidad, lo que supone satisfacer todas las necesidades básicas de todas las personas, y controlar el consumo antes de que éste nos controle. Entre las medidas más inmediatas hay que eliminar las subvenciones que perjudican el medio ambiente (850.000 millones de dólares anuales que incentivan el consumo de agua, energía, plaguicidas, pescado, productos forestales y el uso del automóvil), realizar una profunda reforma ecológica de la fiscalidad, introducir criterios ecológicos y sociales en todas las compras de bienes y servicios de las administraciones públicas, nuevas normas y leyes encaminadas a promover la durabilidad, la reparación y la "actualización" de los productos en lugar de la obsolescencia programada, programas de etiquetado y promoción del consumo justo. Y todo ello dentro de una estrategia de "desmaterialización" de la economía, encaminada a satisfacer las necesidades sin socavar los pilares de nuestra existencia.
* José Santamarta
www.nodo50.org/worldwatch
Artículo para la revista Profesiones que edita Unión Profesional.





En la jerarquía heredada de valores reconocidos, el síndrome consumista ha degradado la duración y ha ascendido a la fugacidad. Ha situado el  valor de la novedad por encima del de lo perdurable. Ha acortado considerablemente no solo el lapso temporal que separa el querer del obtener (como muchos observadores, inspirados o llamados a engaño por las agencias de crédito han sugerido), sino también el que media entre el nacimiento de la necesidad y su desaparición del mismo modo, ha estrechado el intervalo transcurrido entre el momento en que una posesión o pertenencia resulta útil y deseable y aquel otro que se vuelve inútil y es motivo de rechazo.
(Bauman, Vida Liquida 2006 Pág. 113)



Las batallas libradas por la cultura de consumismo infantil y en torno a ella constituyen en realidad, batallas sobre la naturaleza  y el alcance de la persona en contexto de expansión continuada del comercio.
(Bauman, Vida Liquida 2006 Pág. 149)




El consumismo impulsado por las grandes empresas está teniendo unos enormes efectos psicológicos, no solo en las personas, sino también en nuestro planeta […] la psicología tiende a individualizar en exceso los problemas sociales. Cuando lo hacemos, acabamos culpando principalmente a la persona e ignorando la ingente cultura empresarial que tantos aspectos de nuestra vida está invadiendo
(Bauman, Vida Liquida 2006 Pág. 153)

sábado, 3 de septiembre de 2011

Existencia Sociedad De Consumo


La sociedad de consumo justifica su existencia con la promesa de satisfacer los deseos humanos como ninguna otra sociedad pasada logro hacerlo o pudo siquiera soñar con hacerlo. Sin embargo, esta promesa de satisfacción solo puede resultar seductora en la medida de que el deseo permanece insatisfecho o, lo que aún es más importante en la medida que se sospecha que ese deseo no ha quedado plena y verdaderamente satisfecho, si se fijaran unas expectativas bajas a fin de asegurarse un fácil acceso a los productos que puedan colmarlas, o si se creyera en la existencia de unos límites objetivos a unos deseos auténticos y realistas, sería el fin de la sociedad, la industria y los mercados de consumo. Precisamente la no satisfacción de los deseos y la firme y eterna creencia de cada acto destinado a satisfacerlos deja mucho que desear y es mejorable son el eje del motor de la economía orientada al consumidor

(Bauman, Vida Liquida 2006 Pág. 5)
 





La llamada sociedad de consumo, apareció como consecuencia de la producción en masa de bienes (activada por el taylorismo y el fordismo), que reveló que era más fácil fabricar los productos que venderlos, por lo que el esfuerzo empresarial se desplazó hacia su comercialización (publicidad, marketing, venta a plazos, etc.).

Este modelo fundado en los llamados “felices veinte” se estiró, con un prolongado periodo de depresión económica, hasta que, en torno a 1970, se inició la que algunos llaman, Tercera Revolución Industrial, la revolución de la microelectrónica, del automatismo y de la informática, hecha posible gracias a los nuevos medios de comunicación, los robots y los ordenadores.

Concretamente, fue partir de la Segunda Guerra Mundial, en la década de los 50, cuando la producción cobró una gran importancia, contribuyendo a aumentar las necesidades; entre otras causas, porque las exigencias del propio desarrollo capitalista condujeron a una situación en la que la demanda del consumidor debía ser a la vez estimulada y orientada, en un mercado en constante expansión y transformación cualitativas internas, como consecuencia del cambio estructural del primitivo capitalismo de producción en el que podemos llamar neocapitalismo de consumo.

En la sociedad postindustrial, el crecimiento económico se vincula, sobre todo, a la necesidad de conquistar nuevos mercados (lo que otorga especialísima importancia a la publicidad). Es una sociedad que necesita más consumidores que trabajadores, de donde deriva también la ascendente importancia de las industrias del ocio, que explotan el creciente tiempo libre de los ciudadanos. Desde esta óptica mercantil y despersonalizada, los sujetos tienden a dejar de ser vistos como individuos, para pasar a ser meras funciones sociales, tanto a efectos de su utilización como a efectos estadísticos, con finalidad política (electoral) o comercial (consumo).

En esta sociedad, el amontonamiento, la profusión, es el rasgo descriptivo más importante.
Por otro lado, esta sociedad no se caracteriza sólo por el crecimiento rápido de los gastos individuales, sino, también, por el crecimiento de los gastos asumidos por terceros (sobre todo por la Administración) en beneficio de los particulares, de los que algunos aspiran a reducir la desigualdad en la distribución de los recursos. Sin embargo, este objetivo no se ha logrado conseguir, de tal forma que la fosa que separa a los ricos de los pobres, a los países desarrollados de los no desarrollados está aún muy lejos de disiparse.

Actualmente, destaca que los progresos de la abundancia tengan como contrapartida perjuicios cada vez más graves, los cuales son consecuencias del desarrollo industrial y del progreso técnico, por una parte, y de las mismas estructuras del consumo, por otra. Así aparece, tal y como señala Baudrillard (1974), la degradación del marco colectivo por las actividades económicas: ruido, contaminación del aire y del agua, destrucción de los parajes y trastorno de las zonas residenciales por la implantación de nuevas instalaciones (aeropuertos, autopistas, etc.); por lo que podemos afirmar que los daños culturales, debidos a los efectos técnicos y culturales de la racionalización y de la producción en masa, son incalculables.

De otra parte, señalamos la gran vinculación existente entre la abundancia de las sociedades ricas y el derroche. Y es que, de algún modo, todas las sociedades derrochan, dilapidan, gastan y consumen siempre más allá de lo estrictamente necesario.
Se perfila, pues, una definición del consumo como derroche productivo, entendido como toda producción y gasto más allá de la estricta sobrevivencia, donde lo superfluo precede a lo necesario, donde el gasto precede en valor a la acumulación y la apropiación.
Igualmente, en esta sociedad destaca la siguiente paradójica situación, ya que una parte cada vez mayor de la población activa trabaja en sectores cuyo desarrollo está ligado precisamente a la reducción general del tiempo de trabajo, como son las industrias y los servicios del ocio e industrias culturales. En cierta manera, dentro de la sociedad de consumo, el tiempo ocupa una especie de lugar privilegiado, es un tiempo que es consumido.

Por último, no quisiéramos olvidarnos del más hermoso de los objetos de consumo “el cuerpo”; en la actualidad, el culto al cuerpo ha pasado a ser una de las características más notorias de la sociedad, donde se busca la belleza y la perfección en el cumplimiento de unos cánones preestablecidos (por no se sabe quién); así, se impone la belleza como un derecho y un deber que todos debemos cumplir. Parece como si el cuerpo se convirtiera en la persona lo que el chasis en el automóvil, algo que su puesta a punto puede llegar a ser toda una penitencia. Ahora, parece ser que lo importante no es gustarse a uno mismo, sino gustar a los demás, y para ello tenemos que seguir la belleza imperativa establecida por la moda.